jueves, 24 de septiembre de 2020

lunes, 7 de septiembre de 2020

Alejandra Robles Luna

Quiero esta fuerza y esta libertad para TODOOOOOOO!!!🙌🙌🙌🙌🙌🙌
Alejandra Robles Luna : (me acabo de enamorar)

sábado, 15 de agosto de 2020

Lhasa De Sela. Y Asunción.

Os recomiendo fervientemente esta cantante. Lhasa De Sela. Me ha dado por oírla en bucle. Para mí no, pero puede ser un tipo de música (rock alternativo creo) que en un primer momento a alguna gente no le acabe de entrar, pero a la que la oyes un poco te entra precisamente mucho, se te mete dentro y oírla (y verla cantar) es un placer emocional y sensorial que no veas (más allá de que yo esté contenta y todo me afecte). No puedo dejar de oírla una y otra vez. Qué fuerza y dulzura a la vez.

"Con toda palabra"

https://www.youtube.com/watch?v=W1WVrcXV9W4

"El desierto"

https://www.youtube.com/watch?v=DDSU41XWcj4&list=RDDDSU41XWcj4&index=1

Hoy es el día de la Asunción. He pensado si conozco a alguna y no, sólo a una. En su día pensé escribir un post sobre ella y no lo hice por si parecía algo raro sin serlo, pero como no lo es lo cuento.

Mi maravilloso trabajo actual (coordinar un grupo de captadores de socios en la calle para una ONG) es obviamente un rollo, pero a veces (poquitas) tiene cosas buenas, como una Asunción que me encontré. Le paré (también he de parar yo, menos pero también) porque de vista me gustó, alta, con el pelo corto y gris, de unos cuarenta y tantos seguramente, que se ve que es interesante a simple vista (como a mí me gusta la gente) y con un punto ambigüo/lésbico (o esa sensación me dio a mí). No se hizo socia (me dio igual obviamente), con argumentos sólidos en su cabeza desde hacía tiempo, no me los contó pero se notaba, pero me habló de cosas interesantes, me preguntó otras, y fue la persona más cortés, amable y especial que me he encontrado en todo este trabajo, la que recordaría si tuviera que recordar a una o mejor dicho la única que recuerdo especialmente. Era el día de los enamorados y al despedirse me lo dijo, que como era ese día, me deseaba mucha magia y amor en mi vida etc, después de un montón de cosas inhabitualmente amables que me había dicho ya, me preguntó mi nombre, me dio el suyo y nos dimos dos besos y la mano a la vez. 

Evidentemente me alegró el día, durante días pensé a ver si pasaba otra vez por casualidad (sin ninguna pretensión..), le buscaba de alguna manera entre la gente, y un día al poco (¿de tanto "buscarle"?) le volví a ver. Nos reconocimos y saludamos y nada más verle tuve esa sensación/constatación de qué agotadora manera de querer tengo. A ella evidentemente no es que la haya querido ni nada parecido, pero era en una minidosis lo que me pasa habitualmente cuando alguien me gusta o enamora, agotadora pero que con la misma intensidad me hace percibir también las cosas buenas.

p.d: ¡Felicidades y gracias Asunción! 



lunes, 10 de agosto de 2020

Vacaciones

Tengo dos semanas de vacaciones, de hoy hasta el 24 de agosto. La próxima me voy unos días a Asturias con mi pareja, esta estoy sola sin ninguna obligación que hacer. Una maravilla. Quiero aprovechar para hacer limpieza de todo. De mis cosas, de mi cuerpo, de mi mente, de mi vida. Quiero reducirlo todo al mínimo indispensable, cuanto menos tenga, más real seré y por lo tanto más libre. 

Forma mágica para ser libre: oirse, ser 100% (menos no sirve) coherente con uno mismo, y ser valiente. No hay otra más eficaz.

martes, 7 de julio de 2020

miércoles, 24 de junio de 2020

La he recordado, la he oído y se me ha puesto la piel de gallina.



En la Taverna del Mar

En la taverna del Mar se sienta un viejo
Con la cabeza blanquecina, dejada ir
Tiene el diario delante porque nadie le hace compañia. 
Sabe del desprecio que los ojos tienen por su cuerpo, 
Sabe que el tiempo ha pasado sin ningún goce
Que ya no puede dar la antigua frescura de aquella belleza que tenía. 
Es viejo, suficiente lo sabe;es viejo, suficiente lo nota
Es viejo, suficiente lo nota cada instante que llora
Es viejo y tiene tiempo, demasiado tiempo, para verlo
Era, era cuando era ayer aún. 
Y se acuerda del juicio, el mentiroso, 
cómo el juicio le hizo este infierno
cuando a cada deseo le decía "mañana tendrás tiempo todavía" 
Y hace memoria del placer que frenó 
Cada albada de goce que se negó 
Cada rato perdido que ahora le hace escarnio del cuerpo labrado por los años
Es viejo, suficiente lo sabe; es viejo, suficiente lo nota.. 
En la Taverna del Mar se sienta un viejo 
Que de tanto recordar, tanto soñar
Se ha quedado dormido encima de la mesa, encima de la mesa...

Lluís Llach 

domingo, 7 de junio de 2020

Desahogo

Hoy me han llamado mis padres. Me llaman una vez cada 15 días generalmente, aunque durante el confinamiento han estado intentando, antinaturalmente en nuestro caso, forzar una llamada a la semana, llenándome de amargura cada domingo ante la expectativa de su llamada (por culpa de mi padre) y de la idea de que lo cogieran como hábito, como si no lo pasara ya suficientemente mal con la expectativa de ella cada 15 días.

Escribo el post para desahogar el odio o rabia o asqueo que siento cuando me pregunta mi padre en casi cada llamada (entre otras cosas porque no tenemos tema de conversa, ni siquiera fluidez o naturalidad en la conversa) qué leo. Sintetiza un montón de cosas que odio de este asco de relación que tenemos, cínica y tóxica desde hace años y años y años.
Siempre le digo que "ahora no leo nada", y rigurosamente es verdad, en ese momento que estoy hablando no estoy leyendo, pero habitualmente sí leo, pero jamás de los jamases le diré que leo. No me apetece por una parte que sepa qué leo, no me apetece que sepa qué gustos o intereses tengo, no me apetece que a partir de lo que diga que leo, lo tergiverse sea lo que sea para adecuarlo a la imagen vomitiva y a la medida que le interesa y conviene -y nada tiene que ver con la realidad- tener de mí, no me apetece que mientras lea se me pase ni un segundo por la cabeza lo que haya podido decir a raíz de el libro que le diga que estoy leyendo, no me apetece que contamine mi lectura como lo haría de solo saber que sabe lo que estoy leyendo, no me apetece que me siga quitando libertad con su presencia aun a kilómetros y años de no verle, no me apetece ni por lo más remoto que ni un poquito de mí caiga en la tentación de intentar darle una imagen que sé que se corresponde más con lo que le gustaría, no me apetece que sepa nada de mí, ¿no lo nota? sí lo nota, pero le conviene para seguir manipulando a mi madre hacer ver que no. Nunca en las llamadas digo nada, solo onomatopeyas, "sí, no, ya.. "¿no te das cuenta que no te quiero contar nada de mí?

En su pregunta, como en todo lo que viene de él, hay voluntad de control, voluntad de manipulación, voluntad de imponer su forma de ser a los demás, sus vomitivas pautas, voluntad de hacer sentir mal al otro, voluntad de ponerte entre la espada y la pared preguntándolo una y otra vez aunque vea que nunca le contesto, a ver si apretando y apretando consigue hacerme sentir mal, o bien con el hecho de no leer (si es que se lo cree) o bien con el hecho de no decírselo, voluntad de adiestramiento, como haría si le contara lo que leo o dejo de leer con sus recomendaciones supuestamente "a la carta" y realmente a la carta de quien le gustaría y convendría para su mundo de manipulación que fuera. Como si con 34 tacos me tuviera que recomendar qué leer o dejar de leer, hoy además se le ha ocurrido decir que "habremos de hacer algo" cuando le he vuelto a responder automáticamente "no, no leo nada", a lo que por desgracia, en vez de responderle todo lo que estoy escribiendo aquí, he dicho simplemente " No". ¿¿¿¿Hacer algo cuando tengo 34 tacos y llevo 15 fuera de casa, 10 de los cuales no has sabido nada de mí, y de los 5 restantes me has visto 2 veces????? En fin.

Estoy leyendo la autobiografía de Françoise Hardy "La desesperación de los simios...y otras bagatelas", y me está encantando, dura y sincera.

domingo, 24 de mayo de 2020

Françoise Hardy

Me enamora... de mayor aun más que de joven. Estaba (estoy) triste, sin motivo, por la mañana estaba bien y de repente mal, no veía cómo sacarme esta sensación de encima y de repente verle a ella me ha salvado, era justo lo que necesitaba, una calidez así, su serenidad, su amparo, la protección que emana, y lo que me enamora. Me haría una bola y que con su calma y madurez me consuele.
Françoise Hardy:




Ninguna historia banal grabada en mi memoria
Ningún barco pirata tomará el poder
Ninguna estrella fugaz me dejará en la noche
Ningún temor, ningún
Y mañana, todo irá bien, estarás lejos
Allí, al final, cuando me vaya
Todo estará bien, dame la mano
Allí, al final, cuando me vaya
Ninguna lágrima vendrá a estrangularme
Ninguna nube de niebla en mis ojos descoloridos
Ninguna arena ni duna detiene el reloj de arena
Ningún cuarto de luna, ningún
Y mañana, todo irá bien, estarás lejos
Allí, al final, cuando me vaya
Todo estará bien, dame la mano
Allí, al final, cuando me vaya
Ninguna otra decoración
Ningún otro que tú
Ninguna llave a bordo
Ninguna oportunidad para mi
Y mañana, todo irá bien, estarás lejos
Allí, al final, cuando me vaya
Todo estará bien, dame la mano
Allí, al final, cuando me vaya
Ningún tiburón, ninguna melodía triste
Ningún arrepentimiento, ningún sismo
Ningún discurso acartonado
Ningún caos , ningún, ningún
Y mañana, todo irá bien, estarás lejos
Allí, al final, cuando me vaya
Todo estará bien, dame la mano
Allí, al final, cuando me vaya

Françoise Hardy 
(No sé hasta que punto estará bien traducida o no)


jueves, 7 de mayo de 2020

Muy interesante entrevista: Javier de la Cueva


«El control tecnológico es inquietante y quienes luchemos contra él seremos considerados sospechosos»

El abogado Javier de la Cueva (1962, Madrid) es uno de los mayores expertos en licencias libres de propiedad intelectual. Fue el abogado encargado de la defensa de los casos Ladinamo, que desembocó en la primera sentencia que reconoció el Copyleft, y de Sharemula, que confirmó que las webs de enlaces a archivos en redes p2p no cometen delitos, entre otros juicios estratégicos en el ámbito del conocimiento compartido. Es doctor en Filosofía, profesor en la Universidad Complutense de Madrid, así como en el Instituto de Empresa. También es miembro de Civio, una fundación dedicada a combatir la opacidad de las administraciones públicas.

Aunque aún no se hayan puesto en marcha, las propuestas de lanzar aplicaciones móviles para el control del confinamiento mediante la geolocalización y de las interacciones entre personas para rastrear posibles contagios, suponen un posible y grave recorte del derecho a la privacidad sin que se atisbe una gran resistencia ciudadana. ¿De qué escenario veníamos para que sea tan fácil dar pasos trascendentales en el control social sin un debate público previo?
A mediados de los años 90 se hablaba de que la CIA había desarrollado una aplicación llamada Carnivore que lo controlaba todo. Ese fantasma se hizo realidad cuando Mark Zuckerberg creó Facebook. Desde sus inicios, surgieron las alertas de que sus ingenieros sabían antes que los propios interesados que dos personas podían establecer algún tipo de relación por el número de veces que miraban sus respectivos perfiles, leían sus mensajes o se daban ‘me gusta’ recíprocamente. 
En 2010, el joven austriaco Max Schrems demostró que Facebook estaba incumpliendo la normativa de cesión de datos entre la Unión Europea y los Estados Unidos, que hubiera obligado a guardar los datos de sus usuarios de este continente en servidores dentro de la UE. Los recopilaba en Estados Unidos, como sigue haciendo en la actualidad. En 2013, Edward Snowden reveló que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (la NSA) espiaba y recopilaba información de cientos de millones de personas. 
Por tanto, antes de la pandemia ya vivíamos en un mundo totalmente controlado, hasta tal punto de que habíamos pasado de la promesa de una sociedad del conocimiento, distribuido, a una sociedad del control gracias a la polarización de la Red y la creación de las empresas de Sillicon Valley que centralizaron la información. Esta fue una de las frases que pronuncié cuando me invitaron a una sesión en el Congreso de los Diputados. Pregunté a sus Señorías quiénes llevaban la geolocalización conectada y eran prácticamente todos. ¿Cómo puede permitir la gente que tiene la responsabilidad de gobernar este país que Google sepa dónde están en cada momento? No hay una concienciación ciudadana sobre la privacidad desde la que se pueda reflexionar conjuntamente.

Y cuando le explica estas cuestiones a su alumnado, ¿qué le dice?
Que no tienen nada que ocultar. En contra de su tesis, les explico que lo que hacen ahora no tiene por qué estar bien visto dentro de unos años. La publicidad de los años 80 nos devuelve el reflejo de una sociedad machista o en la que era normal ir sin cinturón en el coche, por ejemplo. En el futuro, los valores serán también diferentes. Pero también porque lo que funciona aquí no tiene por qué hacerlo en otros lugares, como Arabia Saudí. ¿Y si son homosexuales y quieren viajar allí? Y también por la capacidad de perfilado que tienen las redes sociales. ¿Cómo vas a justificar que has coincidido en el supermercado con cinco yihadistas si llevas la geolocalización abierta? ¿Van a creerse que fue una casualidad? 
Todo esto nos obliga a ser muy celosos de nuestra intimidad, pero todos los desarrollos tecnológicos que se han hecho procuran lo contrario y facilitan la entrega de los datos con aparatos muy atractivos. Se han vendido a través de una estética y de una prosa que nos convence de que gracias a lo que nos ofrecen vamos a ser unos campeones mundiales. 
Se trata además de un sistema de control del que no puedes desaparecer. No se puede vivir fuera de Google, porque aunque no tengas una cuenta de Gmail, la mayoría de los contactos a los que escribes sí los tendrán. Además, grandes instituciones como el BBVA, la Universidad Complutense de Madrid y muchas otras han cedido la gestión de todos sus servicios tecnológicos a Google. Estamos en lo que Shoshana Zuboff ha definido como ‘El capitalismo de la vigilancia’, como tituló su recomendable libro.  
Así que el terreno estaba abonado para que ahora implanten una aplicación en el teléfono y no haya suspicacias. 
Además ha habido otro fenómeno interesante. Las administraciones han forzado una transición tecnológica sin ni siquiera darnos tiempos para adaptarnos. Como abogado, si quiero presentar una querella tengo que hacerlo a través de la plataforma Lexnet, para la que no dieron tiempo para alfabetizarse digitalmente.

Una plataforma que además es controlada por el Poder Ejecutivo, aun cuando sea para la Administración de Justicia. 
Efectivamente, una cuestión que nos daría para mucho. Pero que también nos sirve para analizar cómo tiene que ser la estructura de redes pública en el siglo XXI. Por un lado tenemos todos esos programas vistosísimos, toda la maquinaria de las corporaciones tecnológicas convenciéndote de que las uses, y un Estado obligándote a usarlas. La tormenta perfecta para que te puedan decir que tienes que tener un smartphone. 
Yo guardo el Nokia antiguo como un absoluto tesoro porque ahí el dueño soy yo. Pero igual que me obligaron a usar determinado software y hardware, me pueden obligar a tener un sistema de control registrado en una compañía de teléfono que va a saber todo sobre mí a través de las antenas a las que me voy conectando. 
El panorama de control tecnológico es inquietante y los que luchemos contra su implantación seremos considerados sospechosos. Yo estoy a favor de que cuando hay una tensión entre el derecho a la libertad deambulatoria y la seguridad por un tema de salud pública, se tomen medidas. Pero estoy en contra de que se adopten irracionalmente y sin que la ciudadanía podamos acceder a nuestro derecho a saber qué informes están detrás de esas decisiones. 
Yo ya exigía esos informes cuando se barajaba bajar la velocidad máxima en las carreteras de 120 kilómetros a 110.

Usted ha afirmado en más de una ocasión que este sistema tecnológico de hipervigilancia sería el sueño húmedo de la Stasi, de Goebbles, de Mussolini… Hemos pasado de sistemas totalitarios que empleaban el terror para conocer todas las parcelas de la intimidad de su ciudadanía, a que ahora sea esta la que la expone y regala a plataformas que se lucran con esos datos. 
Los de la Stasi eran unos aficionados en comparación con lo que saben hoy de nosotros las grandes corporaciones. Este verano estuve en el museo de la Stasi en Berlín y los sistemas de control que tenían eran rudimentarios comparados con los que se utilizan ahora. Como ciudadanía desconocemos cómo se emplean estos mecanismos u otros, como pudieran ser los satélites que en la actualidad se dedican a vigilar los cultivos agrícolas para luego especular en los mercados de alimentos, por ejemplo.

Parte del problema es que se ha instalado la idea en nuestra sociedad de que los softwares de toda esa tecnología son neutrales y que, por tanto, las decisiones que adopta la clase política en base a esta son imparciales, cuando no es así.
Efectivamente el software no es una herramienta neutral. La propia configuración del software es política, pues decide qué modelos de actuación son posibles. Pero, además, en un debate reciente, planteábamos que es muy difícil defender los derechos de la ciudadanía cuando vamos a los tribunales y el nivel en el que tenemos que debatir las cuestiones es absolutamente básico, como describirle a un juez qué es una DNS o escuchar a un abogado del Estado defender que los algoritmos de los programas informáticos tienen que ser secretos. 
Por otro lado y además de lo relacionado con los programas de software, esta pandemia ha evidenciado que no se pueden hacer políticas públicas si no tenemos datos, cuando la demografía ya se empleó en el 1600 con la peste: las parroquias recopilaban los datos de nacimientos y muertes y de ahí se extraían tablas y análisis.  Ahora Civio o Datadista han tenido que trabajar con archivos en formato pdf que han tenido que exportar a archivos tratables automatizadamente por ordenador. No hay alfabetización digital.

¿Qué opinión le merece que en las primeras seis semanas de confinamiento se haya detenido a casi 6.000 personas por incumplir el confinamiento e interpuesto unas 700.000 propuestas de sanción? Por no hablar de los abusos que han sido grabados por la ciudadanía desde los balcones…
La función de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado vienen muy claras en la Constitución y en las leyes que la regulan. Estos cuerpos son absolutamente necesarios, tienen que tener sueldos mucho mayores y es lamentable el trato que reciben por parte de las instituciones. En los juzgados me he encontrado con funcionarios absolutamente distinguidos, con una preparación impresionante. Otra cuestión son las órdenes políticas que están recibiendo. No me cabe duda de que muchas de esas denuncias van a ser sobreseídas y sus destinatarios absueltos. 
Desde arriba no se les ha dado un criterio claro. Se ha hecho una legislación de brocha gorda y se ha olvidado que España es muy diversa. Pueblos en la montaña con 20 habitantes que no tienen nada que ver con una gran urbe, las Islas Canarias… Ha faltado granularidad en la legislación para contener la pandemia.

El propio ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, admitía en una entrevista en El País que carecían de información suficiente para afrontar la pandemia. 
Las comunidades autónomas no han dado las tablas de información al Gobierno central hasta hace apenas una semana. Es inaudito porque desde hace bastantes años los responsables de los archivos y de las bibliotecas han desarrollado técnicas y explicado cómo deben recogerse los datos, tabularse, qué características tienen que contemplar, cuáles son los metadados relevantes, cómo clasificar la información…
Sin embargo, en las administraciones públicas estamos en manos de personas incapaces que, ya siendo adelantados, emplean Excel como lo más cercano a una base de datos. Cuanto más se sube en la escala de la administración, menos se sabe sobre cómo tratar los datos. Deberían aprender de las personas a cargo de los archivos y de las bibliotecas.

¿Y cómo se explica el fenómeno de esa ciudadanía que ha asumido tareas de vigilancia policial y que insultan a las personas que consideran que no deben estar en la calle?
Es parte de la cultura de este país. Yo fui de los que tuvo que hacer el servicio militar y por aquel entonces se producía el fenómeno de las novatadas a los recién llegados. Cuando ya llevábamos 6 ó 9 meses de antigüedad, nos dividíamos entre los que considerábamos que no había que hacerlas y los que defendían que, como a ellos se las habían hecho, ahora les tocaba a ellos fastidiar a los nuevos. Es la misma legitimación que la del ‘fascista’ o ‘estalinista’ de balcón. Hay un problema gravísimo de educación. 
Nuestra sociedad está muy lastimada
Desde el momento en el que el ejemplo de diálogo que se introduce en las salas de estar en las casas es el de programas de televisión en los que seres vociferantes se interrumpen continuamente, nuestra sociedad está muy lastimada. Teníamos un guerracivilismo y un país cainita y no hemos tenido ningún partido sensato que haya intentado desmembrar esas cuestiones. Y a los que lo han intentado les han cortado las alas. Por eso, el tema de la memoria histórica siempre se ha visto como algo partidista, las asociaciones de víctimas del terrorismo también, y ahora no me cabe duda de que la pandemia será concebida también desde el partidismo. Por eso no lograremos zanjar ese guerracivilismo entre las personas.
En casos tan graves como este en el que está en juego la supervivencia, debería apartarse a cualquiera que quiera sacar rédito partidista y poder establecer comisiones de la verdad que investiguen qué se ha hecho mal. Porque se han hecho mal muchísimas cosas, pero todo quedará en que el PP dirá que todo lo que hizo el PSOE estaba mal y viceversa. No se pueden hacer distingos y debería investigarse por qué hubo aglomeraciones no ya el día 8 de marzo, sino a partir del día 1: los partidos de fútbol, los centros comerciales, el mitin de Vox… además de las manifestaciones del 8M. 
Todos nos hemos visto sorprendidos por la gravedad de la pandemia. Si nos hubiesen dicho hace unos años que íbamos a estar encerrados en casa dos meses, no nos lo habríamos creído, pese a que había expertos y expertas advirtiéndolo desde hace tiempo. Y no se les prestó atención ni desde la Unión Europea, ni desde los gobiernos centrales, autonómicos ni ayuntamientos.

¿Cree que habrá una verdadera investigación sobre esta cuestión?
No. La mejor investigación que conozco en este sentido fue la de ‘las vacas locas’ en el Reino Unido. Se verificó por parte del Parlamento cómo un órgano del Ejecutivo dio instrucciones a los veterinarios para que no contaran las vacas locas que iban muriendo y así no alarmar a la población. El informe final decía literalmente: “Esto jamás debería haber ocurrido”. En España hemos tenido los casos del chapapote, el Yak-42, el metro de Valencia… y jamás hemos tenido una comisión de investigación con rigor científico y que ofreciera resultados. Los partidos políticos evitaron la posibilidad.

En un tuit proponía que nos pusiéramos en el lugar de los que tenían que decidir, desde la Unión Europea, dar dinero para la recuperación a España a unos partidos políticos con precedentes como Filesa, Púnica, Gürtel, Guerra, Palau, Malaya, ERE, Fabra, Roldán, Naseiro, Pujol…
Los partidos políticos estarán ya pensando en ver cómo se llevan parte del dinero que venga de Europa y algunos saldrán respaldados con los votos de la ciudadanía en las siguientes elecciones. La historia nos demuestra que la corrupción les ha hecho perder votos, pero no se les ha sancionado con desaparecer del mapa político ni con devolver lo robado. Eso es algo que me encantaría que cambiara en este país.

Tanto desde el Gobierno como desde determinados medios de comunicación hay una dosificación de la información –por ejemplo, cómo se ha anunciado el confinamiento de quince día en quince días– siguiendo técnicas de propaganda bélica para mantener alta la moral de la población. También sorprende el relato edulcorado de la pandemia, que se ha cobrado la vida ya de más de 25.000 personas, en el que abundan piezas lúdicas sobre lo que ocurre en los balcones, dentro de las casas… Y pareciera que, ante el panorama desolador que se avecina por la crisis económica, una parte de la población se sintiera cómoda con esta autocensura, que prefiere no saber…
Es lo que Kant decía en ¿Qué es la Ilustración?: su famoso «Atrévete a saber». Es un problema de madurez ciudadana que en muchos ámbitos, efectivamente, prefiere no saber. Hay un desprecio hacia el conocimiento, el “Vivan las caenas’ del que no hemos terminado de salir, la diáspora de pensadores en los años 40… No hay país que avance si su ciudadanía prefiere no saber. El no querer saber no puede ser una corriente de pensamiento válida, sino una excepción que admitamos como tal.
Este país tiene un gran problema de educación. Tenemos una serie de generaciones que están saliendo adelante en la educación gracias al esfuerzo del profesorado, que está sin medios y con unos ratios de alumnado altísimos… Pero también los ambientes en los centros empujan al amancebamiento del funcionariado público, en lugar de alimentar la linterna que debería de ser el conocimiento; o esa metodología de los apuntes que, como explica el maestro Emilio Lledó, reduce muchísimo el conocimiento final adquirido por el estudiante… Hay que invertir en educación.
Con esta pandemia hemos visto que ha faltado la ciencia, la sanidad, la educación y la justicia. Los juzgados no han colapsado por la COVID-19, sino que llevan colapsados 20 años porque no se les ha dotado de presupuesto. Y no se ha hecho porque tenemos una clase política corrupta que no tiene ningún interés en que funcionen. El mejor ejemplo es cuando el gobierno de Mariano Rajoy limitó la instrucción de los casos penales a 6 meses. Si en ese plazo no se ha acabado la investigación, se tienen que archivar o seguir sin profundizar en la búsqueda de pruebas. No conozco ningún estudio que recoja cuánta gente ha eludido la justicia gracias a esa reforma. 
Y ahora vamos a tener un gravísimo problema porque para que funcione un país la justicia tiene que funcionar. Porque tiene que haber un sistema rápido de resolución de conflictos, sin él estamos dejando un campo abonado para estafadores. Por ejemplo, si una empresa constructora no acaba o entrega defectuosa la vivienda que una persona ha comprado, a la hora de negociar el conflicto, una de las cosas que la parte vendedora va a poner sobre la mesa en la negociación es que, si vas a los juzgados, te vas a tirar cuatro años paralizado. Esto fuerza a pactos injustos. Y así, no hay economía que pueda ir bien.

https://www.lamarea.com/2020/05/06/el-control-tecnologico-es-inquietante-y-quienes-luchemos-contra-el-seremos-considerados-sospechosos/

martes, 7 de abril de 2020

"La amenaza de la tecnodictadura" aprovechando el coronavirus

(Traducido por un traductor automático y por mí, el original en catalán en el enlace. Me he permitido la licencia de subrayar y poner en negrita una parte, lo demás está como en el texto. Explica bastante bien una puntita del enorme iceberg que no vemos en todo esto que está pasando bajo mi punto de vista con el tema del coronavirus y que me irrita tanto ver cómo casi nadie ve.)



LA AMENAZA DE LA TECNODICTADURA

"A veces pienso que la humanidad aprende demasiado poco de la experiencia pasada. Lo digo por el alarmante aumento del uso de la tecnología, aprovechando el coronavirus, para invadir la privacidad de los ciudadanos y tratar de establecer un estado policial que no tenga nada que envidiar al 1984 del visionario George Orwell. 

Digo que no aprendemos porque es necesario recordar que el autoritarismo siempre ha tratado de aprovecharse de "momentos de choque", tal como muy bien los definió la periodista y activista canadiense Naomi Klein, para implantar medidas que en condiciones normales serían simplemente inaceptables. Medidas que luego permanecen para siempre o que, yendo muy bien, cuestan mucho deshacer.

Es por eso que estos días está creciendo razonablemente la inquietud a raíz de las noticias, hoy por hoy muy confusas en cuanto a los detalles - sobre el uso de aplicaciones para monitorear nuestros movimientos con la excusa de controlar la pandemia. Por esta razón, VilaWeb ha pedido a XNet que explique su propuesta, que intenta conciliar el interés general con el derecho a la intimidad y a la libertad personal, que no debe restringirse. 

El uso de datos privados a gran escala compilados desde nuestros teléfonos de una manera anónima, descentralizada y abierta, exigiendo que no estén solos en manos de gobiernos y grandes corporaciones, puede ser una herramienta particularmente útil en el momento de regresar a una normalidad específica después del confinamiento. Pero preocupa enormemente la tentación de los gobiernos y los monstruos globales de la tecnología de ir más allá y aprovechar el momento. Porque hay demasiados ejemplos peligrosos de este tipo de práctica, justificados por el coronavirus, que no podemos pasar por alto y que nos habrían de poner en guardia como sociedad. 

Amparándose en la pandemia, muchos gobiernos del mundo han optado por utilizar la tecnología de una manera claramente intrusiva y agresiva, aprovechándose de la comprensión que origina la situación de excepcionalidad. No es necesario ir a China, la primera gran tecnodictadura de la historia. Hong Kong, por ejemplo, obliga a todos los extranjeros que llegan a tomar una cuarentena y traer un dispositivo que los identifique en todo momento y en todas partes. En Tailandia cuando llegas al aeropuerto estás obligado a descargar una aplicación que vigila durante catorce días todos los movimientos que realices e informe al Gobierno. Singapur ha creado una aplicación que incluso sabe, por Bluetooth, si dos personas se acercan a dos metros y la registran. El uso de esta aplicación es obligatorio en establecimientos sanitarios o dependientes del gobierno, por lo que en cualquier momento un funcionario puede repasar donde ha estado y cómo se ha movido. Se sabe que en Irán ha implementado una aplicación que en teoría sirve para controlar la difusión del coronavirus, pero que en realidad es un arsenal de espionaje del pueblo. Y también que Israel ha abierto una herramienta secreta que utilizó la apuesta Shin para operaciones policiales definidas como antiterroristas y ahora controlará a toda la población, en una operación que el New York Times destaca que es 'sin precedentes'. 

Según el estudio Covid-19 Digital Rights Tracker, veinticinco Estados ya han aprovechado la pandemia para introducir nuevas tecnologías de control multitudinario, especialmente a través de teléfonos; siete estados han introducido herramientas avanzadas de reconocimiento físico, como cámaras que reconocen rostros; Once gobiernos han introducido medidas de censura de la información sobre la pandemia; e incluso en cuatro países el acceso a Internet se cerró parcialmente.
Y no hablamos de los países asiáticos o del Levante sólo. En la Unión Europea, Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Italia y Polonia ya están utilizando herramientas para trazar digitalmente los movimientos de los ciudadanos; y Bélgica y España han aplicado medidas de vigilancia física que incluyen el uso agresivo de cámaras en espacios públicos. Por ejemplo, los drones equipados con cámaras de la policía española ya han llevado a algunos medios internacionales a comparar España con China. 

Por lo tanto, la emergencia sanitaria ha creado un terreno fértil para el autoritarismo. La sazón está allí y muchos ciudadanos parecen dispuestos a aceptar lo que seapara luchar contra la pandemia. Y como resultado, se aceptan acríticamente estados de emergencia o aplicaciones parciales del 155. Como se acepta e incluso fomenta la presencia de los militares en las calles y quita importancia a las múltiples agresiones policiales que Kaos en la Red, entre más entidades, ha documentado hablando de pandemia policial. O, incluso esta figura inquietante del vigilante aparece, dispuesto a denunciar y enfrentar a cualquiera que haga algo que él cree que no es correcto. 

Todos estos son síntomas muy peligrosos, alarmantes, de un preocupante debilitamiento con respecto a la defensa colectiva de los derechos más básicos de la ciudadanía. Debilitamiento que aún puede tener consecuencias mucho más graves y a más largo plazo si nuestros gobiernos avanzan, sin frenos y sin control por parte de la sociedad, en el camino de la tecnodictadura."


Vicent Partal
Director de VilaWeb

lunes, 16 de marzo de 2020

15 segundos

Por que me gusta sin más y su ritmo (y lo demás), sin saber muy bien por qué, me da ganas de vivir.


De la película "Requiem por un sueño" de Darren Aronofsky. 

sábado, 25 de enero de 2020

Qué ganas de leerlo entero

He leído la última frase de este párrafo por casualidad y me ha encantado,luego he visto el párrafo entero y qué ganas de leer el libro entero.

"De pronto tuvo la clara sensación que no podría sobrevivir a la muerte de ella. Se acostaría a su lado y querría morir con ella. Conmovido por esa imagen hundió en ese momento la cara en la almohada junto a la cabeza de ella y permaneció así durante mucho tiempo.....Y le dio pena que en una situación como aquella, en la que un hombre de verdad sería capaz de tomar inmediatamente una decisión, él dudase, privando así de su significado al momento mas hermoso que había vivido jamás (estaba arrodillado junto a su cama y pensaba que no podría sobrevivir a su muerte). Se enfadó consigo mismo, pero luego se le ocurrió que en realidad era bastante natural que no supiera que quería: El hombre nunca puede saber que debe querer, porque vive solo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores. No existe posibilidad alguna de comprobar cual de las decisiones es la mejor, porque no existe comparación alguna. El hombre lo vive todo a la primera y sin preparación. Como si un actor representase su obra sin ningún tipo de ensayo. Pero que valor puede tener la vida si el primer ensayo para vivir es ya la vida misma? Por eso la vida parece un boceto. Pero ni un boceto es la palabra precisa, porque un boceto es siempre un borrador de algo, la preparación para un cuadro, mientras que el boceto que es nuestra vida es un boceto para nada, un borrador sin cuadro."

"La insoportable levedad del ser" Milán Kundera. 

miércoles, 22 de enero de 2020

Increiiiiiiiiiiiiiiiible Ángela Molina

Sin palabrasssssssssss!!!!!!!!!!!!  Me encantaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!

 "Lo intenta" con Coque Malla (2011) 

Se agarra al cielo y piensa en mí.
Lo intenta, lo intenta, lo intenta
Su novio piensa que es feliz
Lo intenta, lo intenta, lo intenta
No tiene un sitio a dónde ir.
Lo inventa, lo inventa, lo inventa
No sabe que yo estoy aquí.
Le tienta, le tienta, le tienta...
Y gira la rueda y nada es real,
La vida se quema como una vela.
Y pasa de largo el tren especial,
Y ya no te arriesgas; ya no lo intentas.
Se agarra al cielo y piensa en mí.
Lo intenta, lo intenta, lo intenta...
Y gira la rueda y nada es real,
La vida se quema como una vela.
Y pasa de largo el tren especial,
Y ya no te arriesgas; ya no lo intentas.
Se agarra al cielo y piensa en mí.
Lo intenta, lo intenta, lo intenta...
Se agarra al cielo y piensa en mí.
Lo intenta, lo intenta, lo intenta

Canción : Coque Malla


P. d: activar modo pantalla completa... 

domingo, 19 de enero de 2020

Aitana Sánchez-Gijón y Rosalía de Castro


Esta mañana me ha enviado este vídeo una amiga. Me ha encantado, el poema (de Rosalía de Castro) y ella, cómo de bien lo recita, que expresiva, dulce y verdadera, y sobretodo lo que emana ella, su persona, incluso más allá de lo que está recitando. Qué cálida, qué buena, qué acogedora, qué generosa, dan ganas de que te dé un abrazo y te proteja en su calidez. El poema es así de precioso:

Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
Ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
Lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso,
De mí murmuran y exclaman:
Ahí va la loca soñando
Con la eterna primavera de la vida y de los campos,
Y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
Y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.

Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
Mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
Con la eterna primavera de la vida que se apaga
Y la perenne frescura de los campos y las almas,
Aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.

Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
Sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?

jueves, 16 de enero de 2020

Todo en serio a partir de hoy

No he cumplido ninguno de mis propósitos. A veces es una losa ser yo, qué difícil es depende que días.. Todo en serio a partir de hoy.

Dije que apuntaría los sitios donde voy a partir de 2020, los libros que lea y las pelis que vea, no sé cómo hacerlo para que quede todo junto, así que le pondré etiquetas.

El finde del 11/12 de enero de 2020 fui a Toledo, no lo conocía y me encantó, fue un amoroso regalito de Reyes.



Antes de ayer, fui a la Filmoteca y ví "Los Inútiles" de Fellini, me gustó mucho, porque refleja a la perfección lo difícil que es escapar de nuestras mediocres vidas e incluso de nosotros mismos, de nuestras manías, de nuestros defectos, de nuestro cada vez mayor conformismo, de nuestros "vicios" en el sentido de hábitos o tendencias a las que recurrimos como alternativa (conformista) que nos ayuda a vivir en esta vida que llevamos que no es la que queríamos. Cuando salí pensé que por nada del mundo quiero que me pase a mí algo así, yo escaparé de lo mediocre de mi vida, que haya y/o pueda llegar a haber, de la cotidianidad (la que es mala) que te empequeñece poco a poco, de lo que no me gusta de mi vida (de lo que no, porque hay cosas que adoro y que por supuesto no quiero que cambien) y de las partes que odio de mi forma de ser y/o portarme. Yo escaparé de todo eso de lo que es tan difícil escapar.