Cogerme con las manos, con suma delicadeza y lentitud, extrema precaución, milímetro a milímetro, sin diferencia alguna a cómo cogería a un pájaro caído del nido en medio del bosque, así siento en mi fuero mas interno que habría de tratar a mi exhausta cabeza para que salga de su propio barro, desde cero, con mucha atención, conciencia y si puede ser cariño, como a un enfermo que ha de empezar con el máximo tiento su recuperación.
Que losa es uno mismo para sí mismo, aunque a la vez sea su única posibilidad. Siento físicamente como si mi cabeza estuviera hundida en cemento, aplastándome el pensamiento y la capacidad. Me falta tiempo de vida ya, esa mermante sensación tengo ya (aunque no la quiera hacer más real por reconocerlo así que me lo negaré a mi misma el tiempo que pueda), y pierdo muchísimo en no poder hacer casi nada buena parte de los días, las mañanas sobre todo, de las que demasiadas veces me cuesta salir como si fueran cemento o arenas movedizas.
¿Qué podría hacer para cambiar? Buena parte de mi vida se resume en esa maldita pregunta, en el impulso de querer cambiar, casi nunca aunando fuerza y lucidez, o me falta una o me falta la otra o me faltan las dos. Escribir, aunque sea tipo bitácora (para mí y a mano habría de volver a ser) para encontrar la forma; para y porque me dará más conciencia de que soy real, de que mi vida es tan real como las demás y mi identidad también. Creo que es una de las cosas que más me fallan, no sentirme real ni por tanto sentir mis posibilidades reales, y por eso en el fondo doy los pasos sin la ayuda determinante de la convicción.
Otra vez: voy a conseguir cambiar.
El auténtico cambio se produce cuando ya dejas de querer cambiar. Aceptas y disfrutas y aprendes a manejar y gestionar lo que te tocó en el pack de serie. Las mañanas se me dan mal, pues aprovecho las tardes o las noches, ajusto el ritmo de mi cabeza a mi cuerpo y viceversa, me perdono por no ser todo que alguna vez creí que podría ser, no supe hacerlo mejor ( y en realidad , da igual porque hacerlo mejor en algo hubiera implicado hacerlo peor en otra cosa ). No se, ya llegarás a ese punto, pequeño saltamontes. Tu, tranki! Todo llega! (Desde la atalaya de alguien a quien le queda todavía menos tiempo que a ti). Fíjate, nos conocimos cuando yo tenía la edad que tú tienes ahora (creo). ¿Me entiendes (entiendes a aquella yo), ahora?
ResponderEliminarJaja ya lo he pensado alguna vez..sí, ahora tengo la edad q tenías cuando nos conocimos..no sé si te entiendo más ahora o no, creo poco en la madurez, en todo caso solo hay más cansancio y el consiguiente ahorro energético en la gente que se siente más madura, pero en mi caso intensidad y cansancio conviven desde diría que siempre y no se alian, así que tampoco sé decirte. Soy muy fiel a lo bueno (sobre todo) y a lo malo.
EliminarEn relación a intentar dejar de querer cambiar, no sé si eso es adecuado para cambiar, quizás para vivir más tranquilo o aceptar que no se puede cambiar quien lo crea así, pero no sé si para cambiar, que es lo que yo quiero (en algunas cosas). No quiero que en mi vida sea verdad ese dicho que dice que "antes quieres tener la vida q sueñas, a partir de los 40 te conformas con la que tienes", no quiero eso ni en pintura.
Gracias por el comentario, que gusto leerte a tí, y no a las cosas que te dice chatgpt 🫣🫣
Yo
Aclaro (por alusiones) : Dejar de querer cambiar ya sería un cambio (el más radical, en realidad) en sí mismo…
EliminarTú misma lo dices, querer cambiar es seguir en lo mismo (paradójicamente)
Me callo, me callo…
no contestes ;-)